dimecres, 12 de setembre de 2007

El mundo del dinero sigue sin creer en la victoria electoral del PP

Article de Jesús Cacho a El Confidencial

En el Partido Popular sigue ardiendo el rescoldo del gran fuego provocado por la visita de José Luis Rodríguez Zapatero a la ciudad financiera del Santander, la llamada Botinsburg, en Boadilla del Monte. Un tipo tan templado como Mariano Rajoy se agarró un cabreo de no te menees con Emilio Botín, hasta el punto de hacer una referencia, tan concreta como destemplada, al episodio, en su discurso del lunes ante la Junta Directiva Nacional del PP que lo aclamó como candidato de la derecha a las próximas generales.

Cabreo sordo, nunca mejor dicho, porque así es la clase política española cuando no pisa mullida alfombra: callada, resignada y genuflexa ante el altar del dinero. La visita a Boadilla no ha sido un episodio más. Muy al contrario, ha venido a suponer el espaldarazo del mundo empresarial y financiero a la política del Gobierno Zapatero a seis meses de las generales, respaldo económico y del otro, es decir, del que tiene que ver con las incertidumbres que amenazan la integridad territorial a largo plazo de ese proyecto colectivo de siglos que llamamos España.

Y ese espaldarazo lo ha protagonizado el primer banquero del país y seguramente su primera gran fortuna. Respaldo estentóreo, sobreactuado, tratando de “tú” al Presidente del Gobierno y diciéndole aquello de “lo estás haciendo muy bien, muy bien, muy bien...”, que por los años ochenta cantaba un grupo escatológicamente llamado Semen Up. “Yo creo que a Mariano le mosqueó la exhuberancia de Botín –aseguran en Génova-, porque no necesitaba en absoluto hacer semejante alarde ante Zapatero”. ¿O sí...?

Quien desde luego lo necesitaba era el jefe del Ejecutivo, empeñado en la descripción idílica de un paisaje, el económico, en el que jamás ha puesto el pie y cuyas pautas de comportamiento desconoce por completo, un paisaje en el que claramente empieza a perfilarse un cambio de ciclo por el agotamiento del modelo de crecimiento, la subida del precio del dinero, etc., cambio de ciclo al que el propio Solbes se había referido el día anterior al aludir a las “incertidumbres” del momento.

La visión de la política por parte de Zapatero como un ejercicio de marketing vacío de contenido quedó patente el pasado jueves con motivo de esa visita a Boadilla. El Gobierno va a tener que pronunciarse muy pronto, en un sentido u otro, sobre una operación que ahora mismo está sobre la mesa de Botín: la oferta presentada por Sonatrach por el 28% que el Santander posee en la petrolera Cepsa, una compraventa que otorgaría a la argelina una posición de privilegio en el capital del futuro gasoducto Medgaz que unirá directamente Argelia con España.

Sin discusión, se trata de un asunto que afecta a los intereses estratégicos españoles, y sobre el que el Ministerio de Industria tendrá algo que decir, supongo, y más después de lo ocurrido a Repsol y Gas Natural con la propia Sonatrach. Es obvio que los argelinos están dispuestos a pagar al Santander el precio que pida, a pesar de no ser un paquete de control. Y bien, ¿se va a atrever Zapatero a ponerle alguna objeción al próximo pelotazo de Botín? Por eso, la visita a la Ciudad Financiera de Boadilla en estas circunstancias es sencillamente una colosal imprudencia, propia de un político con escaso sentido de la responsabilidad.

El episodio de Botinsburg, por encima de todo, ilustra a mi entender el divorcio que actualmente existe entre la cúpula del PP y el elenco empresarial y financiero hispano. El mundo del dinero no cree, al menos de momento, en una victoria electoral del Partido Popular en marzo de 2008. Y se comporta como tal, es decir, se mantiene agazapado y sin enseñar la patita, a la espera de acontecimientos. Por ejemplo, esperando que aparezcan un par de encuestas dignas de crédito –no las que se hacen con 800 entrevistas telefónicas a nivel estatal-, que claramente indiquen un cambio de rumbo en la voluntad de los electores.

“Porque en ese momento seguro que empezarían a sonar los teléfonos pidiendo desayunos y almuerzos y encuentros del más diverso tipo, que es lo que ocurría meses antes de que José María Aznar ganara las generales de 1996”, asegura un político popular con el colmillo retorcido y más razón que un santo. Ahora esos teléfonos permaneces callados, porque ese mundo está a la espera. Sin hacer un solo movimiento que pueda comprometer su futuro. Bien escondidito en el zulo. Así funcionan las cosas en esta España nuestra.

3 comentaris:

Jorge Castrillejo ha dit...

Botín masajera a ZP porque el consejo de ministros tiene que aporbar una operación muy importante para el Santander. Este solo se mueve por su interés no le tomes como referente que te equivocarás

Ernest Suñé ha dit...

Apreciado Jorge, como ya sabes, el celebérrimo escritor griego ESOPO ya definió tu postura con una de sus más famosas fábulas, la de la Zorra y la Uvas, que dice así:

Estaba una zorra con mucha hambre, y al ver colgando de una parra unos deliciosos racimos de uvas, quiso atraparlos con su boca.
Mas no pudiendo alcanzarlos, se alejó diciéndose: ¡ Ni me agradan, están tan verdes... !

Como toda fánula, es la moraleja o mensaje oculto lo que destaca. En este caso, ESOPO nos dice que nunca hay que trasladar la culpa a los demás de lo que eres -tú o los tuyos- capaz de alcanzar.

Lluís Tejedor ha dit...

El mundo del dinero bla, bla, bla...

Vaya, como si fuera un mundo que uno conociera así como así.

Ernesto, que tú y yo somos de pueblo, anda, no te vayas por ahí y quédade conmigo, con la zorra y vamos a por uvas.

Luis Tejedor