dilluns, 22 de setembre de 2008

El fin de la inocencia

ETA no entiende de democracia. No entiende de diálogo. No entiende.

ETA ha vuelto a sembrar las calles de sangre de inocentes. De sangre de demócratas. De sangre.

La decisión de la justicia de ilegalizar ANV y PCTV, herederos de batasuna y satélites de la banda terrorista ha sido el argumento; el detonante.

¿Seguirá el PNV en su actitud comprensiva respecto al entorno radical vasco? Espero que no. Pero ya es tarde. Nuevamente, es tarde. Tarde para Luis Conde y su familia.

Yo creí en la posibilidad de llegar a un acuerdo con ETA para que abandonase la lucha armada. Un acuerdo en el que, el respecto a la legalidad y las instituciones permitiese abrir un futuro de paz.

Pobre inocente. Creer en la bondad de las personas, en la fuerza de la palabra, en el estímulo del respeto y del amor entre semejantes.

Y se que no era únicamente yo.

El atentado de barajas provocó un fuerte impacto. Dos nuevos muertos que sumaron a la larga lista de personas que no tuvieron oportunidad; que fueron asesinadas. Pero estaba la esperanza.

La posibilidad, leve pero real, que ETA, delante del rechazo generalizado abandonase de forma unilateral la lucha armada y depusiera su actitud violenta.

Pobre inocente. Pensar que bajo la capucha habían personas.