dilluns, 11 d’agost de 2008

Lecturas de verano

Este verano he leído el último libro de Paul Preston, El gran manipulador. La mentira cotidiana de Franco, libro estupendo como todos los de este historiador especializado en la península ibérica y que tan bien ha descrito la historia reciente de España.

Nuevamente radiografía la vida de Franco y por ende la historia desde la 2ª República hasta la transición democrática española de una forma clara, concreta y nada superficial todo ello con la figura del dictador como eje central.

A riesgo de ser denunciado por el autor –espero que no- me he tomado la libertad de reproducir algunos fragmentos –pocos- del mismo para intentar enmarcar el contenido y a su vez estimular su lectura la que encarecidamente recomiendo.

Realmente esta biografía de Franco sorprenderá a más de uno ya que derriba mitos tanto de uno y otro bando, humaniza al personaje –retrata sus ambiciones, dudas, miserias y también sus virtudes- y describe una realidad que parece que tengamos la obligación de olvidar y es que el "levantamiento nacional" no fue ni más ni menos que una aniquilación ideológica similar a las producidas en Serbia y Bosnia y cuyos autores hoy serian juzgados por crímenes de lesa humanidad por un tribunal internacional.

La neutralidad
(…) La neutralidad española en la Segunda Guerra Mundial sería ensalzada durante los siguientes treinta años como el máximo logro de Franco. Pero, en última instancia, Franco evitó la guerra no por una habilidad o intuición sino por una fortuita combinación de circunstancias, de las cuales fue en buena parte espectador pasivo(…)

(…) Por encima de todo, la neutralidad de Franco se debió a la calamitosa situación económica y militar de una España hecha añicos por la Guerra Civil, desastre del que el Caudillo obtuvo un enorme provecho.

La corrupción
(…) Uno de los métodos que Franco utilizaba para mantener el control sobre los oficiales del Ejército era hacer la vista gorda ante la corrupción. Numerosos oficiales que tenían negocios utilizaban a soldados rasos y también a prisioneros de guerra republicanos como mano de obra barata o gratuita. Otros usaban vehículos del Ejército para sus asuntos privados.

(…) Franco no mostró nunca el más mínimo interén en poner fin a la corrupción como tal, lo que contrasta con su afán de utilizarla para aumentar su poder sobre las personas involucradas. En efecto, con frecuencia recompensaba a quienes le informaban sobre la corrupción y no tomaba medida alguna contra los culpables, sino que procuraba que éstos supieran quién los había delatado.

Los vencidos
(…) Encarcelamientos, torturas y destierros causaron estragos entre quienes se oponían al dictador, convirtiendo el miedo en una realidad cotidiana. El hambre y la dificultad de encontrar trabajo sin un salvoconducto para poder circular libremente y un certificsdo de "buena conducta" política disminuyó la capacidad combativa de los izquierdistas.

Los EEUU
(…) Las dudas de muchos críticos liberales de Franco en Estados Unidos se disiparon bruscamente el 24 de junio de 1950 con la invasión de Corea del Sur, que Estados Unidos controlaba desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, por parte de tropas norcoreanas.(…) Por medio de su embajada en Washington, el Caudillo ofreció enviar a Corea una división de voluntarios…, como ya lo hiciera con Hitler en 1941.

Las bases militares
(…) Franco traicionó la causa Española. El Caudillo echó por la borda la neutralidad y soberanía de España sin hacer distinción alguna entre el bien de la nación y el bien de Francisco Franco. En concreto, el hecho de permitir que se instalaran bases a poca distancia de importantes centros de población constituyó un acto de suma irresponsabilidad.

El poder
(…) No se puede entender el apego al poder de Franco sin recordar su visión del pasado español. Con el apoyo de la iglesia católica, que se había referido a la Guerra Civil española como cruzada religiosa, Franco fue presentado como el gran cruzado, y sus gestas se equipararon a la Reconquista de España frente a los árabes.

(…) La victoria final de Franco en la Guerra Civil española no hizo sino intensificar la convicción que tenía de su derecho divino a reinar en toda España como regente vitalicio.

Los Borbones
(…) El Caudillo permitía que la prensa del Movimiento insultase libremente al conde de Barcelona. Tambien manifestaba su antipatía hacia don Juan alentando las pretensiones al trono de su hermano sordomudo, don jaime de Borbón.

(…) Desconfiaba de Juan Carlos porque todavía le indignaba la determinación de don Juan (que temía que hubiese contagiado a su hijo) de ser Rey de todos los españoles: "Es inimaginable –decía- que los vencedores de una guerra cedan el poder a los vencidos."

(…) Doña Carmen y su yerno, que sospechaban de las posibles intenciones democráticas de Juan Carlos, esperaban que Alfonso de Borbón Dampierre (…) lo sustituyera como sucesor.

El análisis
(…) El único éxito notable de Franco fue su larga permanencia en el poder. En cambio, el coste humano en ejecuciones, cárceles, campos de concentración, torturas, vidas y familias destrozadas por el exilio de 1939 o la emigración de los años cincuenta y sesenta, da testimonio del exorbitante precio que pagó España por los "triunfos" de Franco.

(…) El legado inmediato de Franco consistió en elevadas tasas de inflación y desempleo, terrorismo y golpismo.

Hoy
(…) Tras años en que, en aras de la consolidación de la democracia, se callaron las atrocidades cometidas en los primeros años del régimen franquista, empieza a emerger la historia. Las fosas comunes constituyen uno de los legados más espantosos del modo en que Franco se estableció en el poder. Sólo ahora empiezan a conocerse las condiciones infrahumanas de las prisiones franquistas, gracias a los testimonios de los presos. El hambre y las torturas cotidianas, el terror que suponía esperar a que los pusieran frente al pelotón, son cosas que ya nos resultan familiares gracias a las memorias de los supervivientes. Sin embargo, sólo recientemente empiezan a oírse anécdotas sobre lo que les ocurría a las mujeres y a los niños encerrados en las prisiones de Franco al final de la Guerra Civil. Son espeluznantes: niños encerrados en cuartos oscuros, obligados a comerse sus propios vómitos; mujeres jóvenes violadas por sus guardianes; hijos arrancados a sus madres y dados en adopción o criados en hospicios religiosos.

(…) El olvido colectivo del Caudillo es además, sobre todo, resultado del desarrollo que ha experimentado España desde 1975. Hoy en día, Franco sigue siendo un personaje contradictorio, no como consecuencia de su remodelación de la verdad, sino porque simplemente, para la mayoría de los jóvenes españoles, el hombre que había soñado con instaurar un régimen eterno, el hombre que había soñado con instaurar un régimen eterno parece pertenecer a un lejano pasado histórico.

(…) por muy necesario que fuera el pacto del olvido para la transición, ahora la democracia seguramente está lo suficientemente consolidada para admitir un debate serio sobre la Guerra Civil y sus consecuencias.

El Autor
Paul Preston nació en Liverpool en 1946. Se educó allí y en la universidad de Oxford. Actualmente dirige la cátedra Príncipe de Asturias y el Centro Cañada Blanch para el Estudio de la España Contemporánea de la London School of Economics. Entre sus libros destacan España en crisis: evolución y decadencia del régimen franquista (1978); El triunfo de la democracia en España (1986); La Guerra Civil española (1986); La política de la venganza: el fascismo y el militarismo en la España del siglo XX (1990); Franco, Caudillo de España (1994); Las tres Españas del 36 (1998); Palomas de guerra. Cinco mujeres marcadas por el enfrentamiento bélico (2001); Juan Carlos: el rey de un pueblo (2003) o Idealistas bajo las balas: corresponsales extranjeros en la guerra de España (2007). En 1994 fue elegido miembro de la Academia Británica. Por su contribución a las relaciones culturales hispanobritánicas ha sido condecorado tanto por el rey Juan Carlos I (en 1986 fue nombrado Comendador de la Orden del Mérito Civil) como por la reina Isabel II (en 2000 fue nombrado Commander of the Order ofg the British Empire).

2 comentaris:

activista ha dit...

El disabte em vaig quedar ha mirar un programa a tele 5 que es diu la NORIA, al citat programa es fa un debat entorn a un tema.

Aquesta setmana es tractaba del PAZO que la familia Franco es va regalar a Galicia.

Encara estic al.lucinant del que vaig escoltar, sobretot per part
d'una representant de la dreta i que no repetire per no donar-li
l'importancia que no es mereix.

Despres, " si es veritat, que no ho se", resulta que la familia franco no paga impostos, i fins aqui
podiem arribar, espero que la fiscalia i hisenda hagi pres nota
de las afirmacions fetes aquest programa, perque si es veritat
s'ha de forçar que paguin fins l'ultim euro com tots els ciutadans d'aquest pais.

Ernest Suñé ha dit...

Resposta a activista:
L'estat de dret passa per que tothom som iguals davant les lleis... i davant hisenda.

M'extranyaria molt que no paguessin impostos... però, amb els Francao, tot és possible.